Una persona genera vibraciones que afectan al grupo sea consciente o no.
Positiva o negativa, es energía y es inevitable ocultarla.
Somos cada vez más conscientes de que no atraemos personas negativas o tóxicas y solamente son almas que nos ayudan en nuestra evolución.
No somos salvadores de nadie, si nos dedicamos a tratar que esa persona cambie estamos desviando la atención a la herida que no queremos ver y nos distraemos de la observación y el trabajo interno que debemos hacer de acuerdo al resultado de nuestra auto observación y las situaciones que se nos presentan cotidianamente.
Solamente debemos ser y estar en coherencia, observar y auto observarnos.
Cada uno es libre y lo que vino a experimentar es perfecto.
Sanando y limpiándonos de los patrones repetitivos lograremos una realidad de paz, abundancia y armonía que se multiplicará por resonancia, no hay nada más que hacer únicamente amarnos y sanarnos de manera individual.
Los campos mórficos y el comportamiento
El biólogo británico Rupert Sheldrake. Cuando trabajaba en el Área de Biología del Desarrollo de la Universidad de Cambridge, empezó a plantearse que no era posible estudiar la biología sólo en términos de genes y moléculas, sino que tenía que haber una línea de investigación desde una perspectiva más holística.
Para comprender esto Sheldrake cita como ejemplo un experimento con ratas realizado en Harvard durante los años 20 y que duró varias décadas. Las ratas aprendieron a escapar de un laberinto de agua y las siguientes generaciones aprendieron cada vez más rápido.
Después de que las ratas hubieran aprendido a escapar 10 veces más rápido en Harvard, comprobaron que las ratas de Edimburgo y Melbourne empezaron a escapar de igual manera que las de Harvard. Y este efecto no se limitó a la descendencia de las ratas entrenadas sino a toda la comunidad de individuos.
Para Sheldrake, la palabra clave es “hábito”. A través de los hábitos, los campos morfogenéticos varían su estructura y promueven cambios estructurales.
Lo que se deduce es que si un individuo de una especie aprende una nueva habilidad, les será más fácil aprenderla a todos los de dicha especie, porque la habilidad “resuena” en cada uno, sin importar la distancia a la que se encuentre.